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QUEBRANTANDO MALDICIONES GENERACIONALES, PATRONES Y ESPÍRITUS

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        Estas son tres cosas totalmente diferentes y a veces hoy en día son catalogadas como si se tratara de lo mismo y algunas personas hacen de todas ellas un solo tema al que llaman ‘maldiciones generacionales’ cuando no es así. Estaremos revisando aquí como romper las maldiciones generacionales, ciclos y patrones en tu vida personal y en la de tu familia. ¿Por qué? Porque es la Voluntad de Dios para tu vida a fin de que camines en Victoria.

            Lucas 8:26-32 Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.  Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.  (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.) Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo. Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso.

Los demonios en aquel hombre querían entrar en el hato de cerdos y el Señor les permitió que así hiciesen. Los versos 33 al 39 de ese mismo capítulo nos dicen que Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó. Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos. Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo. Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado. Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió. Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo: Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.

Esta historia también es narrada en Mateo 8:28-34 y en Marcos 5:1-20. Cada uno de los escritores de estos Evangelios cuenta la misma historia, pero solo uno de ellos incorpora un elemento diferente o una perspectiva adicional al relato. Es como cuando dos testigos presenciales observan un suceso, pero cada uno desde una perspectiva diferente y aun así, ambos están en lo cierto y de forma asertiva. Todos ellos escribieron lo que subió a sus corazones y mentes sobre este milagro en particular, del modo específico que cada uno de ellos lo presenció.

Vayamos por un momento en la historia a ese momento y lugar en los días de Jesús al mar de Galilea, que en realidad es un lago de 7 millas de ancho por 8 millas de largo dependiendo de la época del año y de cuanta agua vierte a este lago el rio Jordán. Es un lugar donde el ministerio de Jesús estuvo radicado mientras estuvo en la tierra, alrededor del 65 o 70% de los milagros narrados en los cuatro Evangelios ocurrieron alrededor del mar de Galilea.

Existían tres prominentes comunidades judías o pueblos que existieron en los tiempos de Jesús sobre los cuales los autores de los Evangelios escribieron, a saber, Corazín, Capernaúm y Betsaida. Muchos de los milagros ocurrieron en Capernaúm y es donde se cree que probablemente Simón Pedro tuviese su hogar y donde se ubicaba su negocio de pesca, no muy lejos de la sinagoga local. Luego Betsaida, lugar del cual –de acuerdo a recientes excavaciones hechas en Israel– procedían 6 de los 12 discípulos que siguieron a Cristo. Corazín es una ciudad en la cual Jesús ministró pero de la cual no se dice mucho a lo largo de los cuatro Evangelios. Él estuvo allí y más tarde en Su Ministerio maldijo a las tres ciudades a causa de su incredulidad. Estas eran ciudades predominantemente judías.

Una vez que cruzabas el lago de Galilea y pasabas a la otra orilla, te encontrabas con una cultura donde predominaba el pensamiento greco-sirio. Un territorio con una vasta cantidad de adoración idólatra, lleno de templos edificados a diversas deidades y ampliamente ocupado por los romanos. Donde este milagro ocurrió, en la tierra de los gadarenos, había una ciudad con un templo dedicado a Zeus. Zeus era un  dios-ídolo introducido por Alejandro Magno, uno de los hombres de las profecías de Daniel que conquistó el mundo conocido para la época, imponiéndose a los Medos y Persas y que gobernó desde Babilonia por un periodo de tiempo, muriendo allí a los 33 años de edad. A partir de ahí, la cultura y el pensamiento griego se expandieron por todo el Medio Oriente y especialmente en Israel.

A través de la cultura griega, Alejandro Magno introdujo la adoración a Zeus, dios de la mitología griega y que, al igual que Jehová (Dios de los Hebreos), requería de sacrificios animales. El sacrificio establecido por Dios en la Pascua fue un cordero (Éxodo 12) pero el sacrificio requerido por Zeus era un cerdo. Los cerdos eran considerados animales impuros por los judíos, al igual que para los musulmanes. Son considerados por ellos como los peores animales que podían existir en la faz de la tierra. Los judíos, a menos que sean ortodoxos, no comen cerdo debido a que se le considera inmundo. Pero ¿por qué al otro lado del mar de Galilea la gente criaba cerdos? Porque en el templo de Zeus, que había sido edificado en la ciudad cercana al lugar donde este milagro ocurrió, ellos adoraban a Zeus quien demandaba como ofrenda de sacrificio esos cerdos. Ellos estaban siendo criados por gente griega y siria, gentiles que los criaban para luego venderlos a los sacerdotes de Zeus de modo que tuviesen algo que ofrecer en ese altar. Quiero que tengas esto en mente.

El territorio donde este milagro ocurrió se llama la tierra de los Gadarenos. La razón por la cual se le conoce con este nombre, es a partir de la raíz ‘Gad’ que da forma a esta palabra. Ellos eran un territorio al otro lado del mar de Galilea donde se había asentado la tribu de Gad. Recordarás que Jacob tuvo doce hijos y uno de ellos que fue dado a luz por la sierva de Lea, fue llamado Gad, que significa ‘una tropa’. Cuando Josué trajo a los hijos de Israel al otro lado del rio Jordán y las tribus comenzaron a establecerse en diferentes partes de la tierra prometida, la tribu de Gad se ubicó en el territorio que hoy en día conocemos como los Altos del Golán o la región de Basán, la cual comienza al otro lado del mar de Galilea cerca del lugar donde ocurre esta historia narrada en Lucas capitulo 8 y se extiende hacia el norte hasta la frontera con el Líbano y Siria. Lo que es importante saber acerca de la tribu de Gad, de acuerdo al libro de los Jueces, es que era la tribu que se hallaba más lejos de Jerusalén.

La Biblia demandaba en virtud de las Leyes de Dios que todos los varones por encima de 20 años de edad debían subir al templo de Jerusalén durante las Fiestas de Pascua, Pentecostés y Tabernáculos; de modo que todo varón mayor de 20 años debía tomarse una semana libre de su trabajo, que en realidad era mucho más de una semana libre, si añades el tiempo de viaje, la estadía y el retorno. Pero era requerido que fuesen a Jerusalén y trajesen ofrenda y sacrificio al Señor tres veces al año. La tribu de Gad era la que estaba más lejos de Jerusalén de modo que para ellos resultaba mucho más difícil ir desde los Altos de Golán, atravesando las montañas de Samaria, a través de la ribera occidental hasta la ciudad de Jerusalén. Les tomaba muchos días hacer toda esa travesía.

De modo que la tribu de Gad comenzó a quejarse y a decir: debido al hecho de que estamos muy lejos del Templo, hagamos algo al respecto. Así que edificaron un altar y una vez que estuvo listo, tanto los Jueces como el Rey fueron varias veces a la tribu de Gad y comenzaron a reprenderlos diciéndoles ¿Acaso no saben que la ley de Moisés dice que no se debe levantar Altar o hacer copia del que ya existe? A lo que la tribu de Gad les respondió, esperen un momento, nosotros somos la tribu que está más alejada del Templo así que nosotros solo estamos haciendo esto como un memorial para poder enseñarle a nuestros hijos y que así ellos no olviden lo que es servirle al Señor. Eso bastó.

Pero el punto es que la tribu de Gad era la que se hallaba más lejos de la Presencia de Dios. Cuando Jesucristo ministró en Mateo capitulo 8, Marcos capitulo 5 y Lucas capitulo 8 y revisamos la historia del endemoniado gadareno, que es como se conoce a este hombre que tenia 2000 demonios viviendo dentro de él, esos son muchos más demonios de los que alguna vez Jesucristo echara fuera de cualquier otro hombre durante el resto de todo Su Ministerio. En Canaán, en Nazareth, en Jerusalén, en Jericó, donde fuese que Jesús ministrase, nunca consiguió nada siquiera parecido a la cantidad de demonios que este hombre tenía dentro de sí. El principio espiritual es el siguiente: Gad estaba más alejado de la Presencia de Dios.

Debido a esto, los demonios se sintieron cómodos habitando en el territorio de Gad porque había una fuerte influencia greco-siria. A lo largo y ancho del territorio de Israel sin embargo, existían sinagogas judías con judíos que habitaban en esos otros lugares quienes predominantemente habían mantenido la religión judía viva, pero al otro lado del mar donde habitaba la tribu de Gad, existía mucha adoración oculta y sacrificio de ofrendas a dioses ídolos. De nuevo, de esta forma ocurría en otras ciudades, pero más que todo en esta región que en cualquier otra parte.

El punto acá es que cuando la gente vive alejada de la Presencia de Dios, los demonios se sienten cómodos habitando en ellos. Los espíritus inmundos se sienten cómodos viviendo en alguien que nunca tiene tiempo para estar en la Presencia de Dios. ¿Por qué? Porque cuando el endemoniado gadareno conoció a Jesús, los demonios que se encontraban dentro de él dijeron ‘¿Por qué nos atormentas antes de tiempo?’ La presencia de Jesucristo atormentaba a los espíritus malignos que vivían dentro de este hombre. Los demonios nunca se acercan a la Presencia de Dios o a personas que tienen la Presencia de Dios habitando en ellos, pero se sienten extremadamente cómodos viviendo donde no existe la Presencia de Dios.

Así que aunque la tribu de Gad había estado llena de gente que adoraba ídolos y falsos dioses, la Biblia dice en Génesis capitulo 49 que Gad es un ejército y que triunfará al final. Jesús dijo ‘vayamos al otro lado del mar’ no solo porque Él fuese a liberar a un hombre de espíritus malignos, sino porque pretendía cancelar la asignación satánica que había sido puesta en contra de la tribu de Gad. Aquí es donde vamos a comenzar, hablando acerca de cómo Jesucristo ha venido a liberar a la gente de las ataduras en las cuales se encuentran, de la esclavitud de su pasado y a quebrantar ciclos, patrones y maldiciones generacionales.

Este hombre tuvo lo que podríamos denominar hoy en día como un completo colapso nervioso. Si él hubiese sido analizado por un psicólogo en la actualidad, sin lugar a dudas lo habría recluido en un asilo o institución de cuidado mental, sin oportunidad de ver a alguien o de estar en contacto con el mundo exterior. Pero la Escritura nos dice que esto se debió a que el hombre estaba poseído por al menos 2000 espíritus demoniacos. Fíjate donde vivía este hombre, el pasaje dice que habitaba entre sepulcros.

Necesitas saber algo respecto de las tumbas en ese entonces; ellos no enterraban a la gente del mismo modo que nosotros lo hacemos actualmente. Hoy día cavamos un hoyo en la tierra de tres metros de profundidad y ahí colocamos el ataúd donde se encuentra el fallecido y luego es cubierto de tierra. En ese tiempo, ellos tomaban una montaña de piedra caliza y haciendo cortes creaban una cueva profunda dentro de la misma y hacían nichos de lado derecho e izquierdo de la misma, era dentro de estos nichos donde ellos colocaban los cuerpos de los difuntos; luego, cuando el cuerpo se descomponía, ellos sacaban los huesos, los lavaban y los colocaban en un sudario, un contenedor de barro cocido de 1,5 mts de largo, 50 cms de ancho y 55 cms de alto, en el cual eran colocados los huesos y que luego se devolvía al nicho original. Esto era lo que se conocía como sepulcro. La mayoría de los sepulcros que existían en los tiempos de Jesús eran de este tipo. Así que cuando Jesús reprendió a los fariseos y les dijo que ellos eran como sepulcros blanqueados llenos de huesos de muertos, a esto era que se refería claramente. Él se refería a estos lugares de entierro que se hallaban por todo Israel y que la gente construía para enterrar a sus muertos.

Fíjate que este hombre tenía su lugar de morada entre las tumbas, en otras palabras, él vivía rodeado de muerte. Él no vivía donde había vida, cercano al mover de Dios, asistiendo a una sinagoga donde pudiese obtener ayuda de parte del Ministro o de cualquiera ungido por Dios. Él estaba viviendo en los sepulcros; esto nos dice proféticamente que las tumbas o sepulcros están donde algo una vez vivió pero que ahora está muerto. Los sepulcros están donde lo que tienes es un recuerdo del pasado. Hay mucha gente viviendo entre las tumbas, viviendo en el pasado, atados a lo que ocurrió hace mucho tiempo atrás, con la culpa de lo que sucedió, con los obstáculos que el pasado ha colocado frente a ellos; y no es solo gente que vive en las ruinas de su pasado sino gente que vive en presencia de algo que está muerto.

No me refiero con esto a algún ser querido que haya muerto, me refiero a matrimonios que han muerto. Gente que se mantienen juntas solo porque hay niños de por medio, aun cuando todo afecto y amor se ha ido para siempre entre la pareja de padres porque ese matrimonio ya no existe más. Tu trabajo está muerto, ya no esperas ir, levantarte en la mañana para ir al trabajo, sino que ansias la hora de salida y tienes miedo cada día porque tu trabajo ha muerto. No tienes vida familiar, ni gozo, porque todo ha muerto. Hay lugares donde la gente dice que pareciera no haber ningún tipo de vida allí. Por esta razón digo que hay mucha gente hoy en día viviendo en medio de cosas muertas, cosas en las cuales no hay verdadera vida.

Tres cosas que quiero relacionar respecto a este hombre. No solamente se encuentra atado en las tumbas que representan recuerdos del pasado, no solo se encuentra atado al sepulcro viviendo rodeado de cosas muertas, cosas que en un momento fueron pero que ya no existen, que es donde se encuentra su morada. Vuelvo a repetir, cuando hay muerte espiritual, el enemigo puede sentirse cómodo con sus ataques y con lo que hace en tu vida. Hay pues, tres cosas en la vida de este hombre que quiero relacionar contigo. Uno, ningún hombre podía dominarle. Dos, ningún hombre podía atarle. Tres, de día y de noche iba dando voces y llorando.

Primero que nada, ningún hombre podía domesticarle. Esta palabra es interesante porque nosotros no domesticamos a la gente, solo podemos entrenarla. La Biblia nunca nos dice que amaestremos a los niños en su camino, y aunque hay muchos niños salvajes en nuestra sociedad que verdaderamente necesitan ser domesticados, no es eso lo que dice la Escritura, sino ‘instruye al niño en su camino’, lo que significa que debemos entrenar o enseñar al niño de la manera correcta. Así que no domesticamos gente, los seres humanos pueden ser entrenados pero no amaestrados. Tu solo haces esto con un animal salvaje, así que, lo que se infiere del contexto es que este hombre era tan salvaje que ya ni siquiera se le consideraba humano, sino animal.

En segundo lugar, dice que ningún hombre podía atarle ya que rompía las cadenas, podía lograr un gran escándalo pero no lograba salir del cementerio. Ahora bien, no pierdas este detalle. Este hombre, atado y encadenado podía romper grilletes y cadenas pero no podía lograr salir del sepulcro. No podía dejar la tierra de muerte y no podía destruir el pasado. Estaba viviendo de los recuerdos del pasado donde las cosas una vez vivieron pero que ahora estaban muertas. Podía hacer un gran espectáculo de que a nivel externo era muy poderoso pero a nivel interno no solo era débil, sino que estaba lleno de tristeza y esclavizado.

Sansón fue un primer ejemplo de un hombre que utilizó la unción del Espíritu Santo para convertirla en un espectáculo público de su fuerza física cuando el Señor estaba sobre él, pero no permitió que el Espíritu Santo ministrara a sus necesidades personales y privadas dándole la victoria sobre la carne. Por ejemplo, lee como el Espíritu de Dios vino sobre Sansón, puedes hacerlo no una, sino varias veces. Ató a unas zorras por sus colas de par en par para prender fuego a los campos de trigo de los filisteos, tomó la quijada de un asno y con ella mató a 1000 filisteos, en otra ocasión el Espíritu de Dios vino sobre él y arrancó las puertas de la ciudad de Gaza y las llevó muy lejos para dejarlas en la cima de un monte. Este hombre tomó el Espíritu de Dios que estaba sobre él y lo usó para hacer una demostración pública de su fuerza para impresionar a la gente con el hecho de que era capaz de hacer cualquier cosa en términos físicos.

Le encantaba impresionar a la gente con su capacidad pero aun así, en la privacidad de su casa y de su vida, estaba derrotado. En la privacidad de su vida es un hombre débil que visita prostitutas y que descansa su cabeza en el regazo de Dalila. Esa es una unción mal direccionada.

La unción de Dios, es la presencia tangible de Dios que una persona puede sentir. Si pasas mucho tiempo con Dios en oración habrá ocasiones en las que sentirás Su Presencia. La unción es la presencia de Dios real y tangible que opera en el cuerpo humano. Esa unción nos es entregada para ayudarnos en nuestras debilidades y para proveernos de fortaleza espiritual. También se nos es dada para ayudarnos a ministrar a otros la presencia y la vida de Dios. La Biblia dice en Hechos 10:38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él. Dios ungió a Jesús para predicar pero también le ungió para ministrar a la gente. La Unción se nos es dada para tocar las vidas de las personas. Pero de esto se trata una unción mal direccionada, Romanos 8:26 nos dice que Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

El ser humano tiene debilidades, ciertas debilidades en su mente, en su cuerpo y en su carne. Tenemos debilidades físicas, mentales y espirituales; por esta razón, Dios nos ha dado el Espíritu Santo para ayudarnos a superarlas. Ahora bien, Sansón tiene una debilidad con las mujeres, tiene una debilidad con querer usar el poder de Dios para demostraciones públicas de su fuerza física pero en privado él nunca permitió al Espíritu de Dios obrar en su vida y hacerle libre. Esto es algo que es válido y con aplicación general para cualquier creyente hoy día. La Presencia de Dios nos rodea y está cercana a nosotros y algunas veces la gente cantará y Dios bendecirá su canción o se levantarán y predicarán y Dios bendecirá su enseñanza y aun así, en lo secreto, no permitirán al Espíritu Santo operar en sus vidas cuando ellos salgan del servicio en la Iglesia.

Aquí hay un hombre que podía tomar cadenas y romperlas, podía tomar grilletes y hacerlos pedazos, podía armar tremendo espectáculo público para demostrar cuánto podía hacer, pero aun seguía viviendo en los sepulcros. Podía romper cadenas pero no podía salir del cementerio. Podía armar tremendo espectáculo de fuerza y capacidad a través de la influencia demoniaca pero cada noche se iba dando voces a su casa. El pasaje nos dice que de día y de noche daba voces gritando y llorando.

Déjame decirte algo acerca del mar de Galilea, la Biblia nos dice que Jesús se encontraba en la cuarta vigilia orando, la cual va desde las 3 am a las 6 am de la mañana. Cuando el mar de Galilea está quieto de noche y te encuentras en medio del mar o atravesándolo, puedes escuchar un ruido que pareciera venir de diferentes partes alrededor del lago. Esto solo es posible experimentarlo cuando el mar esta calmo. Jesús se encontraba en la cima de un monte alto cercano orando y creo firmemente que este hombre se hallaba llorando y gritando y Jesús lo oyó en su tormento que atravesaba el silencio a través de las aguas del mar, así que decidió ir y quebrantar esta asignación demoniaca que había sobre la vida de este hombre. Había un hombre que vivía en un cementerio y que no podía salir de ahí, pero Jesús iba en camino a liberarlo. Así que Jesús dijo “pasemos al otro lado” (Marcos 4:35).

Esto parece inusual porque Jesús normalmente ministraba a un lado del lago donde se encontraban las ciudades de Betsaida, Corazín, Capernaúm y Magdala. Pero ahora va a cruzar a esta área con una cultura impía fuertemente influenciada por Grecia y Siria y ocupada por Roma. Así que, mientras Él se traslada al otro lado del mar, fíjate lo que ocurre. Satanás genera una tormenta en mar abierto, Dios no estaba ahí en esa tormenta, sino el enemigo tratando de hacer naufragar el bote para evitar la liberación del hombre. El bote está siendo golpeado por el agua y se está llenando de agua, pero Jesús ha dicho “pasemos al otro lado” y cuando Él ha dicho que pasarás al otro lado, tú vas a lograrlo así el bote esté lleno de agua.

Ahora fíjate lo que sucede, Jesús ha recibido una asignación: cancelar la asignación del diablo en la vida de aquel hombre; pero el enemigo ha venido en contra con una tormenta para tratar de interrumpir el Plan de Dios. Necesitas saber que justo antes de que Dios esté listo para visitarte en una forma especial, justo antes de que estés a punto de recibir un rompimiento de brecha a nivel espiritual, justo antes de que recibas la respuesta que has estado esperando por mucho tiempo, el enemigo tratará de enviar una tormenta para obstaculizarte. ¿Por qué? Porque cuando las tormentas vienen, la gente detiene el ‘Momentum’ de Dios para su vida. Detienen el progreso y algunas veces se sientan, se respaldan y re-evalúan en el tiempo de la tormenta. Pero no es tiempo de re-evaluar nada cuando la tormenta viene. Jesús se puso de pie en medio de la tormenta y dijo “Calla, enmudece” y detiene el ataque del enemigo que tenía por objeto evitar que Jesús alcanzara a este hombre.

Cuando ellos salieron del bote al otro lado, encontramos a Jesús, un judío entrando en un cementerio. Ahora bien, esto no representa algo extraño para nosotros hoy en día en nuestra sociedad y cultura, solemos ir a estos lugares cuando alguien muere y debe ser enterrado y/o cuando visitamos una tumba. Pero en los días de Jesús, la ley de Moisés establecía que excepto que se tratase de un funeral, un judío no podía acercarse a un cementerio porque al hacerlo se volvía ceremonialmente impuro a los ojos de Dios. Así que, de haber estado Jesús cerca de un Rabí judío, es probable que este último saliese corriendo y gritando “¡Inmundo, inmundo!” y habría declarado a Jesús impuro por caminar hacia las tumbas donde este hombre poseído habitaba.

Pero déjame decirte lo que Jesús pensaba de los cementerios, lo que Él piensa de lugares que son tumbas, que representan recuerdos del pasado. Ves cuando Jesús estaba con Sus discípulos ministrando, recibió la palabra de que Su amigo Lázaro estaba enfermo. Ahora, en vez de enviar a un equipo para que orase y ministrase sanidad a la vida de Lázaro o de enviarle un pañuelo ungido o en lugar de regresar de donde iba para estar con Su amigo y ministrarle; Jesús dijo “esperen, quedémonos aquí un tiempo más y ministremos a esta gente”. Finalmente, Lázaro muere y hasta entonces, Jesús decide que es el momento de ir a Betania, por supuesto que María y Martha estaban molestas con Él, puesto que le dijeron “Si hubieses estado aquí, Lázaro no habría muerto”.

Así que Jesús les dice “Yo soy la Resurrección y la Vida, vamos a la tumba”. Al llegar a la entrada de la tumba, esto es lo que dijeron “Señor, hiede ya, porque han pasado cuatro días”. Estamos hablando del Medio Oriente, así que esta gente no tomaba los cuerpos y los guardaban en refrigeradores para mantenerlos en buen estado hasta que se realizara el funeral y tampoco embalsamaban los cuerpos, ellos simplemente dejaban la sangre en los cuerpos, esta es la forma en que ellos enterraban a los judíos ortodoxos en Jerusalén. Si morías allí y eras un judío ortodoxo, eras enterrado en las próximas dos horas, era algo que hacían de manera inmediata. Así que la sangre estaba en el cuerpo, descomponiéndose poco a poco de modo que hedía literalmente. La historia completa de este episodio la encontramos en Juan capitulo once.

Esta es la aplicación. Hay mucha gente que ha servido a Dios y ha fallado, y cuando la gente le falla a Dios y cae en pecado por tener un romance o cometer fornicación o porque una hija salga embarazada sin estar casada, la gente tiene la tendencia a darle la espalda a la persona que ha fallado y decir “Hiede mucho”. Por esto algunas personas no van a acercarse ni querrán estar contigo si le fallas a Dios en algún punto de tu vida. Ellos no quieren tener nada que ver con un siervo de Jesucristo que haya fallado o que haya caído en pecado porque simplemente no quieren que su pequeña reputación se vea afectada. Pero quiero decirte que Jesús no tenía temor de que Lázaro oliese mal, ni le atemorizaba el hecho de acercarse a su tumba por eso.

También debes saber que los hombres habían colocado una piedra encima de la tumba. Se trataba de una roca grande, moldeada por el hombre y había sido colocada sobre la tumba para cubrir el hedor. Los hombres habían puesto algo ahí hecho de roca para cubrirlo de modo que nadie pudiese llegar a Lázaro y así, nadie hablase de él. Lázaro entonces yace ahí dentro pudriéndose y descomponiéndose, pero todo el mundo está tranquilo porque el hedor no será percibido por nadie porque ya alguien se ha ocupado de ello. Así que, Jesús llega y dice “Quitad la piedra”.

La gente trata de ocultar sus pecados, hacen algo malo y hacen aquello que saben que es contrario a Dios y luego quieren poner una roca encima para cubrir el hedor. Del mismo modo que Adán y Eva tratando de cubrirse a sí mismos con hojas de higuera. Las hojas de higuera no cubren tu desnudez, lo pueden hacer temporalmente y parcialmente, pero cuando Dios aparece, Él va a tener que remover las hojas de higuera porque tú tienes que ser tal como eres a fin de que Dios pueda ministrarte efectivamente. Ven, tal como eres. Así como dice el himno “Tal como soy de pecador, sin más confianza q   ue Tu Amor, ya que me llamas, acudí, Cordero de Dios heme aquí”. Él quiere que vengas a Él tal cual eres. Los hombres quieren cubrir el hedor de la muerte, la vergüenza del momento, simplemente desean ocultarlo. Jesús dijo “Quiten la piedra, quiero ver a este hombre tal cual él es, quiero percibir su olor en la condición en que esta porque quiero hacer algo al respecto”. Ahí es cuando Jesús habló Palabras de Vida y dijo ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir Juan 11:43-44.

Fíjate en esto cuidadosamente. Lázaro tenía vida en Él, fue resucitado de la muerte, fue llamado de su estado putrefacto a la vida por el Poder de Jesucristo pero aun así, era un hombre vivo que se encontraba atado y vestido con las vestiduras de la muerte. Este es el punto. Hay gente que ha sido salva, que realmente aman al Señor y que están en Iglesias sentados escuchando el Evangelio que se predica, pero aun siguen vestidos con las ropas de la muerte. Continúan atados a viejos hábitos, conectados a obras de la carne, en otras palabras, el olor de la muerte aun está en ellos a pesar de que han aceptado a Cristo y que están siguiendo al Señor.

Jesús no tiene miedo de venir a la vida de una persona a lidiar con su pasado. Él no tiene miedo de venir a una vida y lidiar con el hedor que ha sido causado por el pecado. Porque cuando Jesús aparece, eso es justo lo que Él hace. Él reprendió el espíritu inmundo que se hallaba en este hombre, el endemoniado gadareno, e inmediatamente el poder de la asignación satánica fue removido de la vida de este hombre, fue sano y liberado por las palabras y las obras de Jesucristo. Él no tuvo necesidad de sentarse con este hombre y darle consejería por un año, ni ir a un doctor para que le recetara medicinas; este hombre fue instantáneamente liberado de todo espíritu demoniaco por el Poder de Dios.

Ahora las huestes demoniacas entraron en los cerdos (y aquí viene la parte cómica) y los cerdos corrieron tan rápido como pudieron y se arrojaron al mar donde murieron ahogados. Los cerdos no estaban para nada dispuestos a vivir con los demonios dentro de sí, prefirieron suicidarse. Este hombre tal vez lo habría intentado, pero estos cerdos fueron capaces de hacerlo, murieron ahogados en el mar de Galilea. ¿Por qué, entonces, las personas hoy en día están tan dispuestas a vivir con los demonios (o en su compañía) cuando aun los animales impuros e inmundos como los cerdos, que disfrutan vivir en el lodo y la inmundicia, no son capaces de soportar su presencia?

Escrito originalmente en Ingles por Art Renz,

Traducido al Español y Editado por Raúl F. Osorio.

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